Sobre los autores
Temas
jueves 14 de febrero de 2008
Inmigración
La inmigración es el mayor cambio que España ha experimentado en los últimos años, y explica casi la totalidad del incremento de la población que ha aumentado de 39,6 millones en 2000 a más de 45.2 millones en 2007. Según el INE, el total de inmigrantes creció a 4,5 millones en 2007, cuando solo eran 500.000 en 1996. Las implicaciones de este incremento desde un 1 a un 10% de inmigrantes en pocos años siguen igualmente "subdebatidas" o desde luego mal debatidas por los partidos políticos. No será el debate superficial producido últimamente por el "contrato de inmigración" del Partido Popular el que hará superar la carencia de discusión de fondo en este campo.
Es evidente que el balance neto de la gran ola de inmigración ha sido muy positivo para España. En efecto, la inmigración conlleva aspectos positivos a corto y a largo plazo (contribución al superávit de las cuentas de la seguridad social, mano de obra necesaria, reequilibrio de la pirámide de las edades etc.) pero también retos: problemas de integración, aumento del gasto público, incremento de clandestinos difícilmente reintegrables en el sector formal favoreciendo el crecimiento de la economía sumergida, un posible incremento de la delincuencia y del radicalismo en la población musulmana – estimada entre 800 y 900 mil en 2006 – lo que a su vez podría generar xenofobia y la emergencia hasta ahora evitada de partidos de extrema derecha. Dado el carácter reciente de la inmigración de masas, España tiene poca experiencia en este campo y podría tener que enfrentarse a los mismos problemas que han tenido otros países europeos– en particular cuando haya muchos inmigrantes de segunda generación. Por otro lado, tiene la ventaja de poder aprender de las experiencias de sus vecinos septentrionales y adoptar modelos de integración más eficientes.
¿Cómo optimizar la integración de inmigrantes? ¿Qué modelos locales de integración y asimilación han tenido más éxito? Hay que tener una política de inmigración más "pro-activa" en vez de reaccionar a posterori a los problemas.
Los inmigrantes extra-comunitarios (80% de la inmigración) son gente en mayoría poco cualificada y con probables dificultades de reconversión. Ya a corto plazo, la crisis del sector de la construcción implicará que un gran número de inmigrantes no cualificados se queden en paro, con muchas dificultades de reconversión. De hecho, son ellos los que más han sido castigados por la desaceleración del sector. En el tercer trimestre de 2007, por ejemplo, el paro entre los trabajadores extranjeros, ya era un 24% más alto que un año antes. En total, en 2007, el número de trabajadores extranjeros con algún tipo de prestación ha crecido un 47.6%. Además, el coste de estas prestaciones ha crecido un 54% respecto al año anterior, alcanzando 116 millones de euros.
Así como otros países han sido capaces de reubicar la mano de obra expulsada de sectores industriales como él de la construcción a otros, pocos economistas ven algún sector en España que pueda absorber a todos los inmigrantes que van a perder su empleo en la construcción. Para solucionar este problema una de las claves de fondo reside en un sistema de formación para reciclarles y permitirles encontrar un empleo en otro sector. Esto tampoco es un proceso instantáneo – otro tema para el que un acuerdo sobre una política de largo plazo es imprescindible y urgente. Para todos los españoles es vital llegar a una integración más adecuada de los inmigrantes; la solución pasa por el acceso a una ecuación de calidad a diferentes etapas de la vida (escuela, universidad, y continuo reciclaje).
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada