jueves 14 de febrero de 2008

España en Europa y el Mundo

Tras nuestro ingreso en la Unión Europea en 1986, España consiguió gran influencia gracias a su dinamismo en política exterior. Paradójicamente, pese a habernos convertido en la octava economía mundial, al aumento considerable de inversiones en Iberoamérica y de nuestra ayuda humanitaria, y al crecimiento de ONGs con proyección internacional, la percepción exterior de que nuestra influencia y nuestro peso en el mundo se han desplomado es unánime.

No queremos criticar la política exterior de los anteriores gobiernos que sin duda han contribuido a esta pérdida, porque el griterío entre los políticos y los partidos tratando de ridiculizar las políticas exteriores del adversario ha añadido a nuestro descrédito fuera de España. Podríamos enumerar una larga lista de declaraciones de unos y otros que han echado aceite al fuego y han tenido repercusiones negativas en el exterior. Debemos abordar el tema de una manera positiva.

¿Cómo podríamos situar a España en el lugar que le corresponde? ¿Cómo podrían capitalizarse nuestros grandes potenciales: puente entre Islam y Occidente y entre Europa e Iberoamérica; margen de acción en África por no haber sido potencia colonial, prestigio ganado en nuestro ejemplar proceso de transición de la dictadura a la democracia, la figura internacionalmente respetada y admirada del Rey, y un grupo único de organizaciones no-gubernamentales con demostrada capacidad de convocatoria? ¿Y a los españoles en puestos destacadísimos como es el caso de Javier Solana?

El primer requisito para una respuesta es tener una política exterior. El número 25 de Foreign Policy Edición Española empieza por una interesante carta de recomendaciones de Andrés Ortega al futuro Presidente del Gobierno que salga de las urnas el 9 de Marzo con el título de "Afírmese" y declara que "el próximo jefe del Gobierno español debe ser osado en política exterior y preparar nuevas relaciones con el futuro presidente de EE UU." Recomendamos su lectura y creemos que las líneas principales de la política exterior española debe ser consensuada entre los dos principales partidos, aunque su implementación esté luego sometida a un debate constructivo.

Tanto el Instituto Elcano y el CIDOB y la Fundación Ortega y Gasset con quienes tenemos relaciones estrechas, como FRIDE, el CITPax, DARA, el Club de Madrid, asociación de ex Jefes de Estado y de Gobierno elegidos democráticamente como otras ONGs dedicadas a las relaciones internacionales son un activo importante para España que debe ser aprovechado al máximo tanto para lanzar iniciativas (como la Cumbre sobre Democracia Terrorismo y Seguridad de 2005 que lideró la elaboración de una política internacional sobre cómo enfrentarse al terrorismo que organizó el Club de Madrid) como para potenciar conversaciones sobre política exterior que lleven a un consenso básico.

Comentarios

1 comentarios

1 comentarios:

Ramon Morata dijo...

Europa es nuestro horizonte, debemos aportar soluciones y no crear problemas.
Transparencia, honestidad, etica, solidaridad.
Nuestro modelo de crecimiento no es ningun modelo por mas que los politicos de aqui nos lo quieran vender.
Un modelo limitado, basado en la construccion y algo de turismo, captador de la otra economia, no nos da mucha credibilidad en Europa.